...en el secundario de la esquina de mi casa les inflan a los pibes el cerebro con conocimientos inútiles. Y los pibes engordan y engordan y engordan sus mentes con naderías inservibles y cuando están tan abultadas sus cabezas que ya no entran más en el recinto, los largan como si dejaran escapar el aire de una olla a presión.
Y ahí salen los pibes desenfrenados -entre gritos, patadas y escándalo-, corriendo para que el colegio no explote.
Educación, divino tesoro en manos de locos!
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