... salir
a la calle en estos días de vacaciones previos a una elección puede ser gracioso si no se anda muy apurado. Abundan las hordas de niños descontrolados que corretean por ahí con sus madres agitando gorros y
bufandas por detrás, todos chocándose con las mesitas insulsas de los diferentes
partidos políticos, cuyos adeptos atajan sus computadoras con
espanto. Un espectáculo dantesco se produce al reunir un sinfín de niños
maleducados con un grupete de acólitos reclutadores de voluntades
políticas.