viernes, 5 de octubre de 2012

... todas las noches son iguales.
El asunto empieza en la cocina de los vecinos. Primero, grita la madre. Después grita el hijo. Después, la madre. Después, el hijo. Después, la madre, después el hijo, después la madre, después el hijo, después la madre.
El chico sube corriendo las escaleras. Y la madre, atrás.
Tres gritos de la mujer. Dos del hijo. Uno de la madre. Uno del hijo.
El padre sube en silencio. Sus pasos son de algodón. Se acerca en silencio, escucha en silencio y grita bien fuerte: "¡Bueno, basta!" Corto. Contundente. Grave.
Todos se callan.
El padre se encierra en su cuarto y empieza a golpear con un martillito vaya uno a saber qué cosa. Toc-toc-toc-toc, toc-toc-toc-toc, toc-toc-toc-toc...

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