... es una mujer araña. Lo fagocitó de un día para otro. Sin hacer ruido. Con astucia angurrienta.
Y una vez que lo tuvo dentro, le inyectó el veneno de la maldad y parió a otro él, uno egoísta y desconsiderado.
Se alimentan el uno del otro. A diario se chupan y se sorben. Se succionan la maldad. La engordan. Se engordan, se retroalimentan a sí mismos. Se contagian, se enferman, se enriquecen. Se retroalimentan de maldad.
Ahora ya son dos bichos horribles.
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