... la mentira se escapa de las líneas del correo. Chorrea como una baba negra, inmunda. Resbala sobre la mesa, cae al suelo, se arrastra, se desparrama, se esparce. Deja todo pringoso y hediondo. Ensucia los cuartos, los ennegrece, todo lo afea. Abre la alacena, se prepara un café. Se calza los tacos y camina con descaro, omnipotente.
La mentira tiene nombre y apellido.
La mentira ahora duerme en la casa.
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