sábado, 8 de septiembre de 2012

... la mentira se escapa de las líneas del correo. Chorrea como una baba negra, inmunda. Resbala sobre la mesa, cae al suelo, se arrastra, se desparrama, se esparce. Deja todo pringoso y hediondo. Ensucia los cuartos, los ennegrece, todo lo afea. Abre la alacena, se prepara un café. Se calza los tacos y camina con descaro, omnipotente.

La mentira tiene nombre y apellido.

La mentira ahora duerme en la casa.

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