sábado, 8 de septiembre de 2012
... la mentira se escapa de las líneas del correo. Chorrea como una baba negra, inmunda. Resbala sobre la mesa, cae al suelo, se arrastra, se desparrama, se esparce. Deja todo pringoso y hediondo. Ensucia los cuartos, los ennegrece, todo lo afea. Abre la alacena, se prepara un café. Se calza los tacos y camina con descaro, omnipotente.
La mentira tiene nombre y apellido.
La mentira ahora duerme en la casa.
La mentira tiene nombre y apellido.
La mentira ahora duerme en la casa.
martes, 4 de septiembre de 2012
... es una mujer araña. Lo fagocitó de un día para otro. Sin hacer ruido. Con astucia angurrienta.
Y una vez que lo tuvo dentro, le inyectó el veneno de la maldad y parió a otro él, uno egoísta y desconsiderado.
Se alimentan el uno del otro. A diario se chupan y se sorben. Se succionan la maldad. La engordan. Se engordan, se retroalimentan a sí mismos. Se contagian, se enferman, se enriquecen. Se retroalimentan de maldad.
Ahora ya son dos bichos horribles.
Y una vez que lo tuvo dentro, le inyectó el veneno de la maldad y parió a otro él, uno egoísta y desconsiderado.
Se alimentan el uno del otro. A diario se chupan y se sorben. Se succionan la maldad. La engordan. Se engordan, se retroalimentan a sí mismos. Se contagian, se enferman, se enriquecen. Se retroalimentan de maldad.
Ahora ya son dos bichos horribles.
domingo, 26 de agosto de 2012
...
al final decidieron repartirse el tiempo y el espacio.
Y dividieron el mundo por mitades, para no tener que cruzarse ni una vez. Para no verse nunca más. Para no sentir. Las veredas pares eran para uno, las impares para el otro. Los días laborables para uno, los feriados para el otro. Los días de lluvia para uno. Los soleados para el otro. El sol para uno, la luna para el otro. Y así transcurrió la vida suavemente.
Y dividieron el mundo por mitades, para no tener que cruzarse ni una vez. Para no verse nunca más. Para no sentir. Las veredas pares eran para uno, las impares para el otro. Los días laborables para uno, los feriados para el otro. Los días de lluvia para uno. Los soleados para el otro. El sol para uno, la luna para el otro. Y así transcurrió la vida suavemente.
Y todo permaneció tranquilo. Estanco.
Una vida repartida. Una vida acotada. Una vida solitaria. Una vida de
amargura.
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