domingo, 14 de agosto de 2011

... viajé hora y media de ida, esperé ciento veinte minutos en una cola ciega, oblgada emití mi voto obligatorio, viajé otra hora y media, ¡y todo va a seguir igual!

viernes, 12 de agosto de 2011

... es época de elecciones y todo está sucio y oscuro y cargado de ruidos y volantes y papeles y pegatinas y boletas de aquello que no deseamos elegir, de eso que yo no voy a elegir. Si todo esto es muestra de lo que los políticos proponen, lindo futuro nos espera...

sábado, 6 de agosto de 2011

... odio la y griega y las fotos que se sacan las gentes bajo el agua. Odio a los inescrupulosos descarnados y , más que nada, a las inescrupulosas caraduras.
Sucede que a veces odio odiar. Y no le encuentro la vuelta.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

domingo, 21 de noviembre de 2010

hoy comemos lo que haiga.

Y hay... ¡Obelisco marinado!

Tiempo de preparación: 4 horas aproximadamente
Rinde para 25.000.000 comensales

Mezcle vino tinto y aceite de oliva en partes iguales. Agréguele unos cuantos ajos machacados y deje reposar unos minutos antes de sumergir en esta preparación el obelisco limpio y fresco.

Después de dos o tres horas, ase el obelisco a las brasas hasta que esté doradito o a punto.

Nota: Si no consigue un obelisco, puede reemplazarlo por una colita de cuadril o por una tapa de nalga (pero le rendirá un poco menos).

sábado, 6 de noviembre de 2010

las ratas corrían paredes abajo con sus ojos febriles y esos dientes filosos, amenazadores...

Sucede que en la televisión, la plaza estaba cargada de personas, que se alineaban en un circuito inacabable.

Ese día, en el barrio, el repartidor de lácteos llegó con las manos vacías y se encogió de hombros y dijo que un camión se había parado delante de la empresa.
"Nadie entra", dijo que gritó el conductor, "¡todos a la plaza!" "O qué", dijo que preguntó alguno. "O nada. Subí y calláte."

Y sucede que la gente ponía cara de tristeza. Y avanzaba a paso chico en esa fila interminable.

Y un vecino sonrió en la verdulería porque ese día no iba a laburar. "Conviene ir a la plaza: pagan mejor."

Y la gente, que se retorcía las manos. Y la gente, que hacía cuentas en la mente. Y la gente, que sonreía por la pena o -quién sabe- por la gracia.

Y las ratas, que corrieron paredes abajo con sus ojos febriles y esos dientes filosos, amenazadores...

Sucede que ya no hay a quién creerle. Sucede que hoy la verdad se busca los mejores escondites.