martes, 21 de mayo de 2013

... silenciosa está la tarde, poblada de secretos. La lluvia está vacía. Florecen los jardines. Evoco un marzo alado, un viento azul, la puerta tan sombría.
Se cierran las palabras. Los pájaros contemplan. Doy vida a los cristales empolvados. Y tejo las tinieblas amarillas.
La casa está pintada de penumbras. Conoce mi memoria los paisajes inquilinos, habitados de sábanas furtivas, de umbrales deshonestos, de demonios, de engaños, de mentiras, de tormentas de egoísmo.
Sueño que vuelven sus virtudes. La sorpresa se tiñe de pájaros azules, dibujo caminos perfumados, trueco la sombra en luminoso día.
Sopla un viento suave. Mi piel se ve entonces al espejo. Los versos ladran mil palabras. Y mi pie tropieza con la piedra una vez más.
Los ángeles caen. Áridos. Se hacen pensamientos.
Y vuelve ese huesped aparente y mis dedos arañan la sospecha.
Las gotas de la lluvia penetran puntuales en mi mente.
Las moscas aletean en la oscuridad sin esperanza.
La noche se adelanta.
La oscuridad es implacable.
Y la cólera vomita su delirio y escribe con su voz tan dolorosa. Imprime los pendientes en el fondo del olvido.

viernes, 12 de abril de 2013



... la solidaridad debería ser un acto cotidiano.

Hay una gran diferencia entre ser solidario y ser bondadoso.

En estos días, después de la inundación, muchas personas están colaborando gentilmente para ayudar a quienes quedaron sumergidos en la desesperación. Y entonces, emanan en variados ámbitos las apreciaciones amo al pueblo argentino, es tan maravilloso el pueblo argentino y cosas por el estilo.

No magnifiquemos. Es cierto. El pueblo argentino es un pueblo solidario.
Si atendemos a la definición que da la Real Academia (solidaridad: adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros), sí, es verdad: el pueblo argentino es un pueblo solidario. Circunstancialmente este pueblo argentino se conmueve y adhiere a la causa de quien lo necesita -en este caso, los inundados-. Y lo hace con energía y con determinación. Está bien.
¿Entra esto en lo que sería mi definición de un pueblo maravilloso? ¿Es maravilloso un pueblo (mi pueblo) por ser circunstancialmente solidario?

Es meritorio que tantas personas se ofrezcan a colaborar con una causa sin recibir ningún bien material a cambio. No lo niego. Pero esto no me alcanza para venerar un pueblo.

Maravilloso sería que nuestro pueblo se acostumbrara a pensar en el otro a la hora de actuar. Seamos realistas. Somos solidarios. Circunstancialmente. En la vida diaria somos el pueblo más egoísta del mundo: dañamos los espacios públicos, tiramos papeles, envoltorios y mugres en la calle, quemamos los tachos, mamarrachamos las paredes, pisamos el césped, no cedemos el paso, estacionamos en zonas prohibidas, nos pasamos los semáforos en rojo, somos ventajistas, ponemos la música a todo lo que da, nos colamos, nos quedamos con un vuelto. Respiramos la viveza criolla. En la vida cotidiana nos importan un cuerno los demás.

Maravilloso sería para nuestro pueblo, que la solidaridad fuera un acto cotidiano y no circunstancial. O que no fuéramos solo un pueblo solidario. Que fuéramos un pueblo considerado y bondadoso sería genial. En definitiva, la bondad es una virtud más permamente.

miércoles, 27 de febrero de 2013


... ella dijo miedo. Y a él,  la palabra le dio una patada en el estómago. Y se le adhirió al cuerpo. Y ahora le está estrujando el corazón.

lunes, 25 de febrero de 2013

... algunas viven toda la vida fuera de foco, como borroneadas.
Y sucede también que hay quienes reciben colados en las fotos porque se han pasado años colándose en las vidas de los otros. Una suerte inservible de compensación universal.

miércoles, 20 de febrero de 2013

... los gatos tienen unos pelitos premonitorios en el entrecejo.

Contrariamente a lo que supone el acervo popular, los gatos blancos saben muy bien cuando alguien va a morir. Y se acercan a él compasivamente.

Y son los gatos negros los que anuncian casamientos y bautismos.

jueves, 14 de febrero de 2013